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¿Fue en las islas de las rosas,
en el país de los sueños,
en donde hay ruiseñores
y enjambre de mariposas? Quizá.
En sus grutas doradas,
con sus diademas de oro,
allí estaban, como un coro de reinas,
todas las hadas.
Las que tienen prisioneros a los silfos de la luz,
las que andan con un capuz salpicado de luceros.
Las que mantos de escarlata lucen con regio donaire,
y las que hienden el aire con su varita de plata.
¿Era día o noche? El astro de la niebla sobre el tul,
florecía en campo azul como un lirio de alabastro.
Su peplo de oro la incierta alba ya había tendido.
Era la hora en que en su nido toda alondra se despierta.
Temblaba el limpio cristal del rocío de la noche,
y estaba entreabierto el broche de la flor primaveral.
las hadas tanto han puesto a nuestra
imaginación que en una isla se escondieron
para de ahí no salir jamás.
¿Dónde? En una isla ignorada.
¿De dónde? ¡Se me olvidó!...
¿Fue en las islas de las rosas,
en el país de los sueños,
en donde hay ruiseñores
y enjambres de mariposas?
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